domingo, 20 de julio de 2014

Todos sabemos lo que pasa con los polos iguales.

Hubo un día en el que te quise tanto que me encontré insoportable,
no se si entiendes ese estado de angustia y nerviosismo,
pero mi tiempo en ti fue eso.
Un estado de mal estar y placer que me cargaba de ganas de amarte,
que me hacía querer lanzarme desde tus clavículas hacia abajo,
sin pensar,
que siempre caía de boca en el asfalto de tu cuerpo,
y aún sigo reventada de heridas que solo podrías haberme hecho tú.

Eras eso.
Y también, montañas rusas, películas de drama con finales abiertos, un Domingo sin familia, pizzas pre-calentadas, polos iguales, lagrimas de elefante, frío sin manta, peli sin palomitas y resacas de ibuprofeno acompañadas de mal humor.

Y aun así.
Te perdono por no quererme con la igualdad que merecíamos.