lunes, 26 de mayo de 2014

Morir de pie y vivir de rodillas.

Esto es algo que quizás no entiendas,
ya que te acostumbré a entenderlo todo, cuando yo no entendía nada.
Pero a veces siento que te acostumbrarás a no entender nada, cuando yo consiga entenderlo todo.

Fuiste mi primera y última vez..
Desvirgaste mi alma, mi orgullo, mis insomnios, los deseos carnales cada dos minutos, mis ganas de casarme con alguien, mis "esta es la definitiva", y por si fuera poco, te follaste mi libertad y la pisaste.

Mi última vez, llegó con las segundas oportunidades que se convierten en décimas, con el no a mi felicidad por el sí a la tuya, con la esperanza de una lluvia de felicidad y cambios.
Mi primera y última vez, es la que nunca llega en este amor de feria que lleva casi un año subido en la noria, paseando los mismos fracasos.

Ya sabemos que,
la vida nos prepara con un pre-amor para conocer el definitivo.
Para apreciar lo que amamos con los cinco sentidos.
Este debe de serlo.

Ha sido uno de esos amores corrosivos para el alma.
Con la estabilidad que dan unos tacones a las cinco de la mañana.
Con las promesas que hacen dos borrachos en la barra de un bar.
Uno de esos que llegan para quedarse arrinconados en algún lugar de nuestro cuerpo.
Un amor maltratado, escaso de respeto, y asesino de mi yo.
Y como no quiero ser drástica, diré que también has sido motivo de crecimiento y valentía.



A veces lo siento por pensar que eres el final de mis principios.



Aunque he de decirte, que casi me creo, que llegaste a quererme en algún momento.

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