No, ya enserio, esto se me va de las manos,
como esas noches que sales a tomar una cerveza e inexplicablemente se hacen las seis de la mañana, o como cuando tienes un examen e intentas retrasar la hora de estudio todo lo posible hasta que te das cuenta que te faltan todas esas horas que te sobraron antes.
Pues mira, tu me has hecho emborracharme de ti en una de esas noches, sin noción del tiempo. Esto implica las seis, siete, ocho, o nueve de la mañana del día siguiente.
También he de decirte que no se en qué momento empecé a leerte en todos mis apuntes de anatomía, pero creo que estoy perdiendo la cabeza, porque desde entonces llego a todos los exámenes a tiempo.
Supongo que ya te imaginarás lo que viene después de la lectura, y es que esta vez parece que se me va de todo el cuerpo. Dejando las manos a un lado.
Lo se, porque siento la necesidad imperiosa de buscarte por las calles que huelen a ti y por las sabanas que quieren imitar tu cuerpo. O sencillamente me torturo sola pensando en el color y las texturas de tu piel, que no es lo mismo que el calor y el sabor de tus besos, que tampoco son lo mismo que tus curvas y tus caras subidas a mi cama.
Pues eso, que ya se me ha ido por completo, y que te llevo tan adentro que no hay límites para mi con ti.
Que te echo de menos hasta cuando siento miedo.
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