Te regalé todos los amaneceres que mi bolsillo me permitía,
te puse a tu disposición mis ojos, mis manos, mi cuerpo y finalmente mi salud,
gasté todas las esperanzas que del amor me quedaban,
competí maratones para llegar la primera a tu vida,
juré a la ciudad mas bonita de España, que algún día me amarías (todavía me recuerda la mentira),
renuncié a mis sonrisas para que sonrieses tu,
olvidé a mis amigos por el amor no correspondido que me dabas,
terminé rompiendo la cuerda del tira y afloja que protagonizó nuestra película,
terminaste rompiéndome en mil pedazos,
volé rápidamente a otros brazos, a otros cuerpos, a otros labios,
volaste rápidamente a los bares, recordándole a todo el mundo lo poco que fui en ti,
y todavía me pregunto...
¿Qué necesidad tenía una ciega como yo, de saber que tu eras el 10% y yo el 90% de un amor que ni tuvo principio y por supuesto jamás tuvo final?
Desde que la ansiedad llegó contigo, yo me fui de mi, me fui a la locura de tu boca, inolvidable como tú.
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